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El arte de permanecer unido | Decibel!
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Decibel!

El arte de permanecer unido

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En una reciente entrevista con la revista Rolling Stone, Keith Richards declara acerca de su relación con Mick Jagger: “Cuando llevas 50 años casado con una persona, puedes tener tus peleítas por aquí y por allá, y a nosotros (Jagger y él) no nos importa tenerlas en público de vez en cuando. No podemos divorciarnos. ¡Lo hacemos por los chicos!”.

The Glimmer Twins

Siempre he pensado que la recurrida analogía entre matrimonio y bandas de rock tiene sentido en la mayoría de las ocasiones – siendo los Stones el máximo ejemplo- y no se trata de una simple retórica. Tan es así que recientemente me sentí como huérfano abandonado por sus padres divorciados cuando Robert Plant y Jimmy Page dijeron que no habrá gira de Led Zeppelin, o, por el contrario, hace dos años experimenté lo opuesto con el reencuentro de Caifanes.

En los últimos años el rock ha atestiguado todo tipo de dramas familiares. Desde el emotivo hasta las lágrimas reencuentro de Roger Waters con David Gilmour y Pink Floyd, pasando por la excesiva reunión de Soda Stereo (causante en gran parte, dicen muchos, del actual estado del maestro Cerati), Sting y The Police, Los Fabulosos Cadillacs, Bunbury y los Héroes del Silencio, Ian Brown y Stones Roses, hasta la todavía disfuncional separación de la ex Familia Guns N’ Roses,

Muchas de esas reuniones han quedado en el equivalente a un one night stand con la ex esposa (reencuentro y ensayos), con la respectiva cena familiar con los hijos (gira de reunión) y se acabó. Tú sigues por tu lado y yo por el mío. Y esos “niños” que fueron nuevamente felices por un momento, se quedan nuevamente llorando por los rincones añorando la familia que una vez tuvieron.

Mantener una banda unida tiene su arte, pero también su interés (económico, de permanencia) y hasta su grado de masoquismo y codependencia. De otra manera, no se entendería que Mick Jagger no solo quiera juntarse de nuevo con Keith Richards sino que hasta le siga dirigiendo la palabra después de las “linduras” que el guitarrista escribió de él en su biografía Life. Entre otras cosas, Richards reveló intimidades que involucran los “tamaños” de Jagger: “Marianne Faithfull no se divertía con su pitito. Sé que tiene unas bolas enormes, pero no es suficiente para llenar el espacio”.

En el plano de los mortales, este tipo de relaciones odio-amor quizá no durarían mucho, pero cuando se es una estrella de rock y están de por medio varios millones de dólares, ¿por qué no? Y si Gilmour perdonó a Waters, si Sting y Stewart Copeland o Saúl Hernández y Alejandro Marcovich pudieron arreglar sus diferencias, no dudo que el tripolar de Axl Rose termine siendo “amigo” nuevamente de Slash. Al final de cuentas, como dice Richards, siempre se podrá argumentar que lo hacen por los chicos.

Carlos Vega Carlos Vega

Carlos Vega

Periodista desde hace 15 años y melómano de nacimiento. Ha entrevistado a los personajes anglo y latinos más influyentes del rock y el pop, siguiendo importantes festivales y premiaciones.



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